15 errores a evitar cuando empiezas un blog

Muchas veces me llegan mails y mensajes privados pidiendo consejos para otros blogs que están empezando. Así que he decidido hacer este post, de errores que hay que evitar. Por supuesto, yo no soy ninguna gurú ni experta, solo me baso en mi opinión y en mis propios errores, porque como os contaré muchos de ellos ya los he cometido. Sé que hay muchas lectoras que no tenéis blog, pero quizás podéis aplicarlo a vuestras redes sociales, página web o cualquier otro proyecto. ¡Espero que sean de utilidad!

Si todavía no has creado el blog, entonces tienes la suerte de poder tomar una de las más importantes decisiones: el nombre. Mi recomendación, en este caso, es que no elijas uno que sea demasiado acotador (más abajo te cuento mi caso) ni uno demasiado general. Es decir, no lo llames “Manualidades con washi tape rosa”, porque cuando uses uno azul ya no cuajará, ni tampoco lo llames “Mis cosas”, porque no dice absolutamente nada. Una buena opción es elegir nombres neutrales y que tengan poco que ver con la temática, como “El elefante morado”, “Flores en el diván” o “Libros de colores” (nombres ficticios, ya sabéis): Son títulos que encajan con muchas temáticas y de los que posiblemente no te hartarás.

Hay otras opciones que, para mi gusto, debes evitar. Por ejemplo, añadir al título “fashion”, “style”, “crafter”, “scrap”… Son palabras demasiado comunes y que ya están muy usadas. Tienes la oportunidad de buscar la diferenciación, así que aprovéchala. Por la misma razón, evita palabras como “little”, “petit”, “mr”… Son muy monas, pero están ya muy extendidas.
Evita también los nombres demasiado largos o complicados. Por ejemplo, si lo llamas “Verde, azul, magenta y amarillo”, seguramente tu blog sea recordado como el de “la de los colores”. Haz que lo recuerden, pero para bien.
Y, por supuesto, como ejemplo de nombre mal puesto, pongo el de mi blog. Lo elegí cuando este nació, y en él publicaba descuentos que encontraba en tiendas que me gustaban, cosas baratas que compraba… Sigo pobre y sigo ahorrando, pero ahora mismo el blog no tiene nada que ver. Y, aparte de que fue demasiado acotador y ya no pega, a día de hoy la gente lo sigue escribiendo mal, porque pone “Mylowcost”, con Y griega. Lo he camuflado bajo “mlc”, pero aun así, tened claro que, si pudiese, lo cambiaría encantada… ¿Que por qué no lo hago? Lo explico en el siguiente punto.

¿Que no te gusta el nombre de tu blog pasados cuatro meses de la apertura? Pues solo queda una opción: apechugar. Es así. He visto ya muchas veces blogs que abren, tienen un pequeño recorrido, y a los dos o tres meses (o más, incluso) la editora decide que ese ya no le gusta, lo cierra y abre otro con otro nombre. ¿Qué ocurre? Pues que de los 100 y pico seguidores que consiguió con su primer blog, al segundo se irán… ¿20?
Y no solo pasa con los blogs, también con las redes sociales. O un mismo blog al que le cambiamos el dominio 10.000 veces. Si queréis abandonar la url que incluye blogspost, para tener un dominio propio, aseguraros de hacerlo a través del que está vinculado a blogger, porque así el cambio es automático. Pero si lo cambias a un dominio, luego no te gusta y vas a otro, todo para ahorrar un par de euros, al final pasará que alguien quiere entrar a tu blog, no lo encuentra, y no se va a parar a buscarlo en Google, directamente cerrará la ventana.
A mí me pasó con mi twitter. En un principio, tenía solo uno, @carmentebar, que empleaba para el blog y también para otros aspectos personales y profesionales. ¿Qué pasó? Que llegó un momento en que en el periódico me mandaban a seguir una marcha de Sánchez Gordillo y tuitearlo, por lo que perdía seguidores que estaban ahí por el blog a raudales. Y cuando tuiteaba cosas del blog o más “tontas”, periodistas y personas que me seguían por mi faceta profesional, dejaban de hacerlo. Así que opté por hacer un twitter solo para el blog, y en el cambio perdí muchos seguidores. ¡Qué le vamos a hacer!

Algo esencial en un blog es cuidar la redacción y la ortografía. Creo que es algo básico. Y no estoy hablando de escribir un post a nivel Cervantes, simplemente que sea legible y que no duelan los ojos. Hay gente que escribe los posts con iPad y eso hace que se coman muchas puntuaciones y tildes, que el corrector haga de las suyas y por no releer no os deis cuenta… Pero no solo eso. El “sobretodo”, y el “haber si llega el verano” son expresiones que leo casi a diario en los blogs y que me duelen mucho mucho.
Y lo ideal es luego leer el post completo y asegurarse de que no se repiten muchas palabras y expresiones, que todas las puntuaciones están bien puestas… Algo que yo reconozco que no hago siempre. Mi madre siempre me regaña por ello, y más de una vez me habréis leído metiendo la pata 😉

El diseño del blog es un tema en el que siempre veo muchos fallos. Entiendo que no todo el mundo es un entendido de Photoshop, pero tampoco hay que ser un erudito para poner mona una plantilla básica de blogger. O comprar una o encargar el diseño a un profesional. En cualquier caso, si no tienes ni idea y no quieres gastarte dinero en algo que no sabes si despegará, si dentro de dos meses seguirás publicando… Recuerda que menos es más. Es mejor una cabecera solo con texto y una sidebar con unos cuantos botones de redes sociales, que una cabecera con 10.000 fotos de tacones, labios, pintauñas y todo en fucsia y rosa fosforito. O una sidebar llena de fotos de lo que te gusta y de los sorteos en los que participas.

Y por supuesto olvidaros de musiquita de fondo, nieve cayendo, mensajes en pop up, flechitas con lazos y dejando halos de purpurina… ¡Eso prohibido!
Este punto no solo atañe a la plantilla en sí… Una tipografía poco legible también hay que evitarla. Y, sobre todo, fotografías pequeñas y de distintos tamaños. ¡Ah! Y si las haces tú, procura que tengan un mínimo de calidad y que sean bonitas. Como ejemplo, podrás ver que mis primeros posts fallaban en eso. Por supuesto, luego aprendí del error, pero vamos, no he modificado ninguna entrada anterior, yo no me avergüenzo de de ná 😉

Es normal que esto pase. Sigues un blog, te gusta mucho, y decides que tú quieres tener uno parecido. Entonces abres uno que se parece mucho a él, y éste a su vez es muy parecido al de menganita. ¿Resultado? 10.000 blogs de recopilatorios de DIY que encuentran por Pinterest, de casas nórdicas, de bodas idílicas de guiris… Si tu contenido es el mismo que el de otros blogs, ¿qué razón tengo entonces para leerte? Lo lógico, en ese caso, es que me vaya a Pinterest y recopile ahí las fotos originales, no las de tu blog.
Por eso es muy importante crear contenido original, pensar secciones distintas, o que la idea de tu blog sea algo que no se haya visto nunca antes en blogs. Un ejemplo claro de originalidad es 39 semanas. Blogs de madres hay a montones, y también muchas ilustradoras. Pero Esther juntó ambos conceptos y creó algo único. ¿Quién te iba a decir que hablar sobre biberones fuese divertido?
Y, ojo, que como podéis ver, mi blog no es la panacea de la originalidad, pero intento darle un toque diferente… Que lo consiga o no ya es vuestra opinión 🙂

Este es un error muy común, sobre todo cuando se está empezando. La organización y la rutina son clave para el blog, ya no solo para que tú sepas cuánto tiempo dedicarle, sino para que tus lectores sepan cuándo actualizas y cuando deben meterse en tu blog. No vale hacer un post y hasta dento de dos semanas no vuelves a publicar porque no te apetece. Si quieres que tu blog funcione en serio, tienes que considerarlo un pequeño trabajo, aunque estés empezando. Tener tus pautas, tus horarios y tus rutinas, publicar siempre a la misma hora y los mismos días de la semana. Y con esto no te digo que estés todos los días a las 8 de la mañana pegada al ordenador para darle a “Publicar”. Utiliza la programación de posts, verás cómo tu vida es mucho más sencilla.
Yo soy la primera que no siempre cumplo esto. Yo suelo preparar los posts con antelación, sobre todo los del domingo y lunes, pero no siempre lo hago. Y más de un sábado me he liado con los amigos y no me ha dado tiempo a publicar la entrada de los adorables. Me he excusado por “motivos personales”, pero es evidente que eso no está bien. Es bueno siempre tener algún post en la recámara para estos casos 😉

Nos guste o no, no tenemos un blog aislado del mundo. Tenemos un blog dentro de una red muy extensa que es la blogosfera, y detrás de cada uno de los otros blogs hay una persona con la que debemos tener una relación. Obviamente no digo que te tengas que llevar bien con todo el mundo, porque como en todos los ámbitos de la vida habrá gente que te caiga mejor que otra. Lo que digo es que debes tener redes sociales en las que interactuar con otras bloggers, responder comentarios y dejar el tuyo en otros blogs… Esto no solo te devolverá buenas amistades (que las tendrás, vas a conocer a gente genial), sino que también te invitarán a actividades, harás planes, participarás en iniciativas y todo esto te servirá a crecer. ¡Son todo ventajas!
Yo reconozco que a veces soy muy pasota, o no tengo tiempo de contestar comentarios, o ese día no paso por twitter… Pero reconozco que es un aspecto a mejorar.

Creo que es más que evidente. Y no me estoy refiriendo solo a que X marca hace una ilustración y tú la fusiles. Hablo de copiar el estilo de un blog, el diseño, una sección concreta… Como explicaba en el punto 5, es casi imposible, sobre todo cuando estás empezando, no tener un blog de referencia. Pero una cosa es admirar y otra es copiar. Ya se saben muchos casos de blogs de éxito que eran una farsa, que copiaban contenidos de otros posts extranjeros o que publicaban como suyas fotografías que encontraban por la red. No olvides una cosa: en Internet todo se acaba sabiendo. Es mejor pensar el doble e inventar una sección nueva, que copiar una.
Sí es cierto que ya está prácticamente todo inventado, y que el tema de las copias se lleva a extremos demasiado exagerados. Acusar de copiar por poner un washi tape a un cartón, por un collar que has hecho con materiales que en realidad compras a China… Pero bueno, aplicado al tema blogs, me quiero referir a que tus contenidos sean originales, y no sean una copia de otro. Y, si te ha gustado mucho una idea y quieres llevarla a cabo, entonces referencia dónde la viste.
Aunque yo en el caso de las copias no he salido muy mal parada por ahora, sí que he visto leves parecidos que me han hecho gracia. Por ejemplo, la sección de los “viernes de recomendaciones” no es nada original, son links que mucha gente pone en su blog. Pero ponerlo con la guirnalda arriba, en círculo, con títulos como si fuese de Dymo… Ya canta. O el típico “currently”, que yo convertí en “los treses del mes”, y que ya he visto en algún blog, también con circulitos, con las mismas secciones y misma tipografía. ¡Sé original!

Me hacen mucha gracia los blogs recién abiertos que tienen activado el captcha, la moderación de comentarios, tienen prohibidos los Anónimos, y que encima para enviar lo que quieres escribir hay que pasar por un campo de minas, limpiar todas las ventanas de la casa (por fuera) y saltar 1.000 veces a la pata coja.

Mi consejo: elimina todo eso. Que comentarte sea lo más fácil del mundo. Tranquila, que si acabas de empezar no se te va a llenar el blog de anónimos insultando ni de spam.
Un blog se alimenta de comentarios, y yo más de una vez he dejado uno a medias al ver que me pedía tanta cosa. Yo tengo todo permitido, incluso los Anónimos (¡oh, qué atrevida soy!) y os puedo decir que el spam funciona de maravilla. Una vez al día entro a esa carpetita, vacío los comentarios, y a otra cosa mariposa. Rara vez se cuela uno y se publica directamente.

La blogosfera está llena de gente majísima dispuesta a ayudarte en todo lo que necesites. Pero siempre hay un límite. Por ejemplo, prácticamente a diario alguien me escribe para que le explique cómo utilizo Photoshop. Como comprenderéis, llevo casi 10 años utilizándolo y no se puede contar en un mail. Es fruto de miles de tutoriales y miles de horas practicando. Pero no solo eso, también me llegan muchas dudas de cómo se hace X cosa del blog, cómo se pone X imagen, cómo se usa X app del móvil…
Os voy a contar un secreto que os va a ayudar mucho en la vida y que va a conseguir que no os tomen por pesadas y por tontitas: existe un señor que lo sabe todo y que le puedes preguntar todo lo que quieras porque responderá. Ese señor se llama Google. Si tienes una duda, búscalo ahí. Y si después de un buen rato intentándolo no encuentras respuesta, entonces sí, pregunta. Pero primero intenta sacarte tú mismo las castañas del fuego.
No olvides que hay, cada vez más, blogs enfocados a ayuda de bloggers principiantes, con tutoriales gratuitos, manuales, vídeos… También te serán de mucha ayuda. Pero, en serio, intenta siempre, siempre, siempre, hallarlo tú misma antes de pedir.

Es otro de los errores más extendidos que veo. El de no acreditar las imágenes. Como hablaba en el punto número 5, hay muchos blogs de recopilatorio de imágenes que encuentran en Internet. Pues bien, de ellos, aproximadamente el 80% no acreditan las imágenes. Vamos, que están robando imágenes de otras personas para utilizarlas en el blog. Sí, robando, porque, amigas mías, que estén en la red no significa que sean gratis y de libre uso. Y tampoco vale enlazar a Pinterest, Tumblr o una de estas páginas que tanto daño están haciendo a la autoría de imágenes.
Pensad en algo. Antes de que existiera Pinterest, teníamos carpetas en el ordenador. Y foto que veíamos, foto que nos guardábamos. Pero para uso personal: para inspirarnos, tomar ideas de qué ponernos, de cómo decorar el salón… Cuando surgió Pinterest, mucha gente subió todas esas fotos a la red. ¿Qué pasa? Que son fotos que no enlazan a su sitio original. Y hay muchas que están ya tan extendidas que es prácticamente imposible encontrarlo. Gracias a Google Imágenes, por ejemplo, podemos rastrearlas, pero no siempre da buenos resultados. En ese caso, ya lo siento, pero aunque sea la foto más bonita del mundo, mejor no la utilices. Piensa que si a ti te hiciesen lo mismo te fastidiaría mucho.
Y por supuesto es un error que yo también cometí, y si buscáis posts antiguos veréis links a Pinterest, muchos de ellos con imágenes ya rotas. Lo reconozco de antemano, por si alguien me quiere buscar las cosquillas jiji.
¡Ah! En su día publiqué varias webs con fotografías de libre uso. Con estas no tendrás problemas para acreditar 😉

Mendigar es otro hábito muy común. Sí, aunque no lo creáis, en un mundillo tan consumista como es el de la blogosfera, lleno de wishlist, últimas compras, fichajes y productos, hay mucha mendicidad. Gente que escribe para que le regales algo, para que la menciones en tu blog, para que te invite a un evento… Esto pasa porque ya se ha extendido mucho esa idea de que cuando te abres un blog te regalan muchas cosas y triunfas enseguida. A ver, no. Yo jamás regalaría nada a nadie que me escribe pidiendo. Al igual que no menciono una tienda que me lo pida prácticamente imponiendo. A ver, si me escribe la Ensalada, con sus millones de seguidores, aunque me sentaría mal que pidiera, se lo regalaría porque es una publicidad impagable. Pero si me escribe una persona con 5 seguidores… Pues como que no. Si tu objetivo con el blog es que te regalen cosas, tranquila, que si cumples con todo lo anterior, y te lo curras, antes o después llegará. Y que si tu trabajo es bueno, antes o después te recomendarán, sin que tengas que ir pidiéndolo.
Y ojo, que yo también he pedido cosas. He escrito durante varios veranos a empresas y marcas para organizar los sorteos de verano. Pero siempre he intentado hacerlo desde la educación y, por supuesto, ofreciendo algo a cambio. Recuerda que en este mundo nadie regala nada 😉

¡Y edito, que se me había olvidado! Con mendigar también me refiero a dejar comentarios en todos los blogs que encuentras diciendo “visita mi blog”, sin leer lo que escribe ella. O tonterías del tipo “¿te sigo y me sigues?”. Que te siga y te visite quién quiera, no porque tú se lo pidas, sino porque les gusta tu blog. Yo JAMÁS visito un blog de una persona que ha entrado en el mío solo para dejar ese comentario.

Un poco en la línea de lo anterior, está lo de aceptar todo tipo de colaboración. A todo el mundo le hace ilusión la primera vez que le escriben para proponerle una. Tanto que muchas veces no pensamos si es bueno para el blog o no. Creo que las colaboraciones son buenas y también necesarias, porque ayudan a un blog a crecer y también son un incentivo para que su escritor lo siga haciendo. Pero siempre en su justa medida. No tiene sentido hacer una colaboración por día (salvo, claro, que sea una super blogger de moda, puesto que casi todo lo que enseñes será regalado. Pero creo que no tengo ninguna lectora a ese nivel jiji). Tampoco tiene sentido aceptar todas las colaboraciones, solo por el dinero.
Os pongo un ejemplo: hace poco una marca de coches me ofreció una colaboración, que implicaba dos posts mensuales y, os digo, era una pasta. Pero pensé que no pegaba absolutamente para nada y dije que no. Cuando lo dije en casa mi padre se llevó las manos a la cabeza… Pero, ¿qué hacen dos posts mensuales en mi blog sobre un coche? Absolutamente nada.

Muchas veces, sobre todo al principio, la línea entre un blog y un perfil de Facebook personal se disipa. Los blogs se llenan de fotos de vacaciones, con toda la familia en la playa (incluida la tita del pueblo en un bikini que a nadie le gusta ver), las fotos románticas de turno el día del aniversario, fotos del parto, del bebé haciendo caca, del perro lamiéndose sus partes menores… En fin, fotos que nunca deberían de salir del ámbito privado. Y ya no voy a entrar en temas de privacidad, de publicación de fotos de menores y de otras personas sin permiso, y de que cualquier foto que subáis a la red luego será prácticamente imposible de borrar.
A nivel lector, cuando entro en un blog en el que encuentro todo eso, no vuelvo a entrar. Sinceramente, esas fotos me importan una m*****. Me gusta leer blogs funcionales, de los que aprenda, me entretengan, me sorprendan y en los que vea muchas cosas bonitas. Entiendo que cuando una tiene un blog, le hace ilusión usarlo para mandar algunos mensajes. Pero un post en el que solo haya una foto de pareja con muchos corazoncitos… Pues no le veo sentido.
Ojo, que hay blogs que se dedican a contar su vida y tienen mucho éxito. Pero por lo general se dedican solo a eso. Y funcionan por una de dos: o el que está detrás escribe fantásticamente, o lleva una vida de envidia. El resto de nosotros, la plebe, mejor que subamos manualidades, recetas y ropa bonita 😉

Y por último, y no más importante, fingir. Creértelo. No ser tú misma. Fingir, por ejemplo, al dártelas de importante, al querer hacer pensar que tienes un blog de 1.000 seguidores cuando tienes 200. Al ir a eventos como si fueses la más diva del lugar, cuando luego el post que hagas lo leerán 20 personas. Por supuesto, eso también es culpa de las empresas que invitan a gente sin contrastar si será útil y rentable, pero también la tuya por fingir algo que no eres. O peor, comprar seguidores (tengo entendido que son muy baratos) para aparentar que eres muy conocida.  Creértelo. Porque te piden una colaboración medianamente importante y ya te piensas mejor que el resto. No, no hay ningún blog mejor que otro. Habrá algunos con más éxito que otros, o mejor elaborados, pero no mejores. Y por último, no ser tú misma. Intentar dar una imagen de vida perfecta, con casa perfecta, novio perfecto, armario perfecto, y que encima cose, cocina, hace manualidades y tiene un trabajo de 6.000 euros al mes. Créeme, fingir eso es un esfuerzo totalmente innecesario. Lo real, lo cotidiano y lo no-perfecto a veces es mucho más atractivo.

¡Y hasta aquí mis consejos!
¿Hay algún error que hayas cometido?
¡Espero que os haya gustado! 🙂

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250 Responses

  1. Qué bien me hubiese venido este post hace tiempo Carmen!! 🙁 Sobretodo por lo del nombre del blog, lo cambié y mis visitas bajaron un montón… pero, ¡yo qué sabía!.
    Muchas de estas cosas aun las sigo haciendo mal, pero intentaré mejorar.
    Mil gracias, me ha parecido un gran post!
    Un besito